
Protegiendo sus calentadores infrarrojos en zonas húmedas
Colocar lámparas infrarrojas en un baño o en áreas al aire libre no es sencillo. Hay que luchar constantemente contra el vapor, las salpicaduras y la condensación. Todos sabemos lo que pasa cuando el agua llega a los circuitos eléctricos: se produce un cortocircuito, y eso es un problema que nadie quiere.
Para mantener todo seguro, lo importante son dos cosas: la barrera que separa la electricidad del agua, y el grado de sellado entre la lámpara y su carcasa.
El índice IP65
Seguramente habrá escuchado hablar del índice IP65. No se trata simplemente de una carcasa de plástico resistente. Significa que la unidad está lo suficientemente bien sellada como para evitar la entrada de polvo y puede soportar cierto grado de humedad sin problemas.
La verdadera zona de riesgo son los puntos de conexión de los cables. Es allí donde los cables se unen a la lámpara. Usamos juntas de silicona y conectores resistentes para evitar que la humedad penetre en esos puntos. Si el agua entra allí, se crea un puente eléctrico entre los componentes activos y la carcasa a tierra. Eso no está bien. Por eso utilizamos materiales aislantes resistentes que pueden soportar hasta el 90% de humedad sin permitir que surjan chispas donde no deberían.
Calor, expansión y fugas
Aquí está la parte complicada: los tubos de cuarzo se expanden cuando se calientan. Si se utiliza un sello barato y rígido, ese movimiento causará que el sello se rompa. Una vez que eso sucede, el vapor llega directamente a los contactos eléctricos. Usamos sellos flexibles y resistentes al calor que se adaptan al movimiento del tubo.
Un consejo rápido: revise los soportes de montaje. Si están demasiado ajustados o ejercen presión sobre el vidrio, el sello se romperá. Y una vez que el sello se rompe, también se pierde el índice IP65.
Puesta a tierra y seguridad
Siempre conectamos estos dispositivos a una toma a tierra dedicada. ¿Por qué? Porque si ocurre alguna fuga, queremos que el disyuntor se active de inmediato.
Usar un interruptor GFCI es absolutamente necesario. Sin excepciones.
Incluso con una unidad IP65 perfectamente sellada, el calor generado por las lámparas puede dañar los sellos con el tiempo. No duran para siempre. Recomiendo revisar los sellos cada 12 meses. Tóquelos; si están duros o hay grietas, cámbielos. Es un trabajo de cinco minutos que evita que su hogar se convierta en un lugar peligroso.