
¿Por qué sometemos a prueba nuestros calentadores de baño con “pruebas de humedad”?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los dispositivos electrónicos. Un momento hay aire helado, y al siguiente, una densa nube de vapor. Es un ambiente que destruye rápidamente los componentes eléctricos.
La mayoría de las empresas simplemente comprueban si la lámpara funciona y ya está. Nosotros no hacemos eso. Sometemos nuestros calentadores por infrarrojos a pruebas de envejecimiento debido a la humedad. En esencia, intentamos dañarlos antes de que lleguen a su casa.
La lucha contra el vapor
El problema es que el vapor de agua es muy traicionero: encuentra los menores espacios entre los sellos y conectores, que ni siquiera se pueden ver. Cuando tomamos una ducha caliente, esa humedad se acumula en las partes frías de la lámpara. Luego, al encenderla, el calentador comienza a funcionar, y el agua se convierte instantáneamente en vapor. Esto ocurre una y otra vez, lo cual genera una gran presión sobre el vidrio de cuarzo y las conexiones eléctricas.
Si la carcasa no está perfectamente sellada, la humedad entra en los cables. Eso provoca óxido y corrosión, y eventualmente, cortocircuitos. Nadie quiere que la luz del baño deje de funcionar en medio de la ducha.
Qué buscamos realmente
Colocamos estas lámparas en cámaras con alta humedad, aumentamos la temperatura y las dejamos allí durante mucho tiempo. Buscamos tres cosas:
- Terminales oxidados: Verificamos si los conectores se están oxidando. Si eso ocurre, la resistencia aumenta y los cables pueden quemarse.
- Sellos dañados: Nos aseguramos de que los sellos no se agrieten o contraigan debido al calor.
- Aislamiento defectuoso: Queremos saber si el aislamiento sigue funcionando incluso cuando está completamente mojado.
El compromiso
Podríamos hacer que estas lámparas fueran más baratas y ligeras. Podríamos usar sellos más finos e omitir los costosos recubrimientos anti-corrosivos. Pero hay un problema: una lámpara barata podría funcionar bien durante seis meses. Luego, los sellos se dañan, la humedad entra y, de repente, la luz deja de funcionar.
Elegimos el camino de calidad. Eso hace que las lámparas sean un poco más pesadas y caras de fabricar. También dificulta su reparación, ya que todo está muy ajustado. Pero preferimos ofrecerle un producto robusto que funcione año tras año, sin sorpresas.